Oct 06 2008
Merry Christmas Mr. Lawrence / Nagisa Oshima. — 1983
Archifamosa escena de los dos besos, en Merry Christmas Mr. Lawrence
Sólo en una película mi superego puede permitir que David Bowie se pasee en otra dimensión, a través de centenas de presos en formación custodiados por militares japoneses, hasta alcanzar a Ryuichi Sakamoto (éste sí le ve, y le nota
).
Me podéis acusar de onírica, pero esta peli me tuvo toda la adolescencia y media adultez pensando en los desencuentros producto de la distribución a medida de campos semánticos y prioridades que cada uno nos hemos montado dentro del cocoon donde volvemos cuando lo necesitamos.
Vale, es una perogrullada mu mu MUUUU grande. Y el final de la peli es de una ambigüedad tremenda: las tornas han cambiado, y los supervivientes, el sargento Gengo Hara en concreto, con la mejor de las intenciones y/o como gesto de buena voluntad pensando en lo que pudiera suceder a partir de entonces, empiezan a desearse genuinamente feliz navidad, una entelequia como otra. Qué queréis que os diga, amar es confiar, y yo a Hara, mejor dicho a ‘Beat’ Takeshi (Kitano), me lo llevaba a casa, aunque me pase 7/8 partes de sus películas con el abrigo encima de la cabeza. Cada loco con su tema, esto lo tengo claro. A lo mejor me entra en el correo electrónico algún día. Él o su versión barbuda, porque nunca se sabe de qué color son los príncipes deseados.
Coñe.
Magda, tú pide y Mina traduce en los comentarios. El inglés. Yo estoy muerta de sueño.



